Es perfecta

Ella era perfecta, eso decían, pero estaba sola, tragaba sentimientos vacíos e insípidos, pues no vivía, no estaba viviendo o al menos eso parecía, solo miraba su falsa y mediocre realidad. Todos los días ella escribía en un patético libro viejo lo que pasaba, cada estúpido detalle, cada sentimiento muerto y frio, cada palabra sin sentido, cada gota de agua que se deslizaba sobre la ventana y además la describía como algo majestuoso y grandioso, tanto que algo tan común del diario vivir lo convertía en una obra de arte, escribía también cada ruido que se escuchaba en la noche, y también sobre el eco de unas voces que retumbaban en el fondo de su habitación a la madrugada. Cada detalle, cada cosa, estaba en ese libro y hasta llegaba a parecer que la vida de una aparente muerta estaba en aquel libro roto,  pues cada consonante y cada vocal reflejaban y confirmaban su agonía. Escribía  sobre su dolor, sobre lo que ella llamaba sentimientos rotos, sobre una vida sin vida, sobre un dolor sin ningún tipoza, sin amor, sin paz, solo sufrimiento, solo un patético dolor que la acobardaba y que la seguía hiriendo con  cada lágrima que caía al escribir en ese libro. Podría haber todo allí menos alguna aproximación de alegría, solo había llanto de una muerta, pero aun así encontraba cada objeto hermoso, cada arco iris que veía desde un pequeño balcón con una silla y flores rosas y amarillas. Ella tenía muchas dudas, dudas que nadie resolvía, dudas que la agobiaban,  dudas que solo ella sería capaz de resolver, pero que aún no tenía aquella fuerza de voluntad para hallar respuestas. Ella no era linda, era hermosa, y siempre sonreía, una sonrisa que daba pena, y lastima, una sonrisa tan fingida y sin valor como los barrotes de hierro oxidados que estructuraban su casa, pero aun así era una sonrisa y al fin y al cabo, ¿Qué importaba?. Un miércoles de junio, un día sombrío tanto como ella, escribió, la muerta derramo lagrimas que nadie escucho, lloro y se lamentó mientras escribía, grito de dolor, esperando que alguien atendiera, pero nadie escucho sus sentimientos rotos y acabados,  las lágrimas seguían cayendo sobre su patético libro, y empezó a recordar su realidad, lo leyó una y otra vez y ya en la madrugada sintió aún más su desgracia,esta mujer callada sintió rabia y allí en su habitación con las voces que se escuchaban rompió su libro y  ella con el murió. La última página de su libro decía ‘’ soy perfecta, eso dicen’’